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Esa ausencia tiene sentido por sí. Temo haberme habituado demasiado a ella. ¿Cuántas vidas habré de vivir para hallarte? Con cada vida novedosa, recorreré bares, parques, puertos, escaleras buscando tu indicio. Es posible que, al final, en esto consista todo.

Distinto pues he decidido decirte la realidad y dejar de disimular. Soy tu mejor amigo, nunca lo has dudado. Pero la amistad es, ya hace ya cierto tiempo, amor; sin pensarlo, sin buscarlo. Toda vez que me miro al espéculo veo a un ser patético, inquieto y también inútil de ser sincero consigo y con la persona más dulce del mundo. Te quiero más que a nada y absolutamente nadie en el mundo.

Siempre y en todo momento me acuerdo del día en que nos conocimos. Siempre y en todo momento recuerdo de todos y cada uno de los bonitos momentos que hemos compartido juntos, todo cuanto hemos pasado, nuestras aventuras, viajes y todos y cada uno de los proyectos que teníamos para un futuro juntos que ya no vamos a poder hacer viable. Tengo la sospecha que dejaste de quererme hace mucho tiempo y yo tampoco te veo como a la mujer de mi vida.

Es el día de hoy el día en el que tú y yo entendemos que la distancia que nos separa nunca será menor que la que la sociedad impone… Me marcho con la esperanza de encontrarme por la senda, al menos, tanto como lo que dejo detrás. Y con la certeza de que, a pesar de las apariencias impuestas, ni tú ni yo nos vamos a olvidar jamás. Nuestro río de amor nació virgen en lo prominente de la montaña, donde la naturaleza nos ofreció la vida y el crepúsculo nos bendijo con su belleza. Pero tus lágrimas aumentaron el torrente y tu corazón lo impulsó hasta hacerlo llegar a fértiles vales.

Toda vez que reúno las fuerzas suficientes para hacerte entender cuántos corazones podría completar el furor de mi disparidad por tí… Mientras que sendero uno mi vida con tu vida y solo quiero a la llegada derretir los cuerpos de nuevo y ser contigo o trigo o amapola o sonido de lluvia o un eco repetido. Y si es contigo tampoco importaría ser rayo o terremoto volcán o invierno frío. Y si es contigo tampoco importaría no ser nada y caminar eternamente por un patético sendero. Los deseos que me hacen cerrar los ojos, que me llevan a un espacio de excitación sosiega, que me intranquilizan con exactamente la misma paciencia de un niño, son tan solo vestigios de tu patético recuerdo … De ojos bien libres, unidos en un encuentro de amor sexual, que pasó, que ya no está y del que me deseo desengañar.

carta de despedida a un amor que no te valoro

No dejes que esta situación no te enseñe cuan importante es nuestra vida y cuan valeroso eres por estar dándole guerra. Nos encontramos todos contigo campeon@, para mí, ahora sos un héroe/heroína. Es patetico llevar a cabo una declaracion de amor por internet, pero despues de OT todo el viable.

anonymous